La sinfonía…
es hermosa, esta vida.
Un ruido caótico, perfecto…
que me canaliza—
hace fluir mi herida.
Nunca me siento abajo…
soy quien te lleva allí,
al comienzo—
al lugar antes del lugar.
¿No lo ves?
No puedo cambiar…
no puedo cambiar—
cambiar rompería todo aquí.
Estoy aquí…
uno entre mil vidas.
Soy todos ellos…
sus pensamientos, mi mente,
su dolor, mi herida.
Esta noche, de rodillas…
rezo por mí,
rezo por la humanidad.
Las melodías se gritan—
atraviesan el aire.
Resueno…
vibran mis anhelos y el fervor.
Los escucho pronunciando mi nombre—
una y otra vez…
mil voces se unen
diciendo mi nombre una y otra vez.
No cambiaré…
no puedo.
Estoy aquí…
uno entre mil vidas.
Soy cada uno de ellos…
sus penas y esperanzas convergidas.
Esta noche, de rodillas…
rezo por nosotros todos.
La sinfonía clama—
hermosa, primitiva, irrevocable.