Cover art for La Persona Que Nunca Volviste a Ser

Canción

La Persona Que Nunca Volviste a Ser

20 de julio de 2026 · ES

Todos llevamos dentro a alguien que ya no existe. Esa versión de nosotros que se reía más fuerte, creía más fácil y caminaba por la vida con menos miedo. Este poema es un brindis para esa persona que alguna vez fuimos. 🎙️ Poema original de MicroSuspiros. Si alguna línea te recordó a alguien... o a ti mismo de hace años, compártela con quien necesite escucharla.

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La palabra

Letra

La Persona Que Nunca Volviste a Ser A veces te topas con ella. No en las fotos viejas de tonos sepia. Sino en el reflejo fugaz de un aparador, o en un espejo descarapelado por la humedad del baño. Te mira de reojo. Tiene tus mismos ojos. La misma forma de inclinar la cabeza. Pero hay algo que ya no reconoces. Es el fantasma de la persona que nunca volviste a ser. Aquella versión de ti... La que todavía se reía con ganas, sin medir el eco de sus carcajadas. Olía a jabón de barra, a sol de mediodía, a hierbabuena creciendo en una vieja lata en el patio. Tenía las manos más blandas, antes de que el trabajo, los desengaños y los inviernos les dejaran su marca. Caminaba descalza si hacía falta. Comía tunas sin miedo a las espinas. Y creía... de verdad creía... que el mundo podía arreglarse con una plática larga alrededor de una mesa. ¿Cuándo la dejamos ir? No hubo una despedida. Simplemente pasó. Como la humedad que va subiendo por los muros de una casa de adobe. Fue una puerta que se cerró sin hacer ruido. Un "ya no te quiero" que se quedó flotando en el aire de una cocina. O la primera vez que tuviste que tragarte el llanto para que nadie te viera romperte. Ahí... sin darte cuenta, te fuiste mudando de piel. Hoy caminas distinto. Los pasos pesan más. Cargas los días como quien carga un costal de carbón: porque ya aprendiste cuánto pesa la vida. Pero tampoco hay que desenterrar lo que ya descansó. A los muertos del alma no se les llora para que vuelvan. Se les recuerda con respeto. Por eso, cuando la tarde se pone gris y el viento trae olor a lluvia del cerro, me sirvo un trago de mezcal. Miro el vacío. Y brindo. Brindo por ese que fui. Le doy las gracias por su ingenuidad. Por haber tenido el valor de romperse tantas veces... para que yo pudiera llegar hasta aquí. Remendado. Pero todavía... de pie.