La palabra
Letra
El vapor del café todavía sube despacio, en hilos delgados que se deshacen en el aire de las seis de la tarde.Afuera, la luz pinta las fachadas de un amarillo viejo, casi color miel.Se escucha el motor lejano de un camión, el tintineo de una cuchara contra la porcelana y el golpe suave de la brisa cada vez que la puerta de cristal se abre y se cierra.Nadie pone atención a esas cosas.La gente lee el periódico, revisa el teléfono, mira el reloj.Hasta que ocurre.Hay un momento muy extraño...cuando alguien todavía es un desconocido.Cruza frente a ti.Sigue con su vida.Y, sin saberlo,acaba de cambiar la tuya.Traías una chamarra azul.Caminabas despacio, esquivando con cuidado los charcos que dejó la lluvia de la tarde.Llevabas la cabeza apenas inclinada, como si escucharas una canción que nadie más podía oír.Y justo antes de doblar la esquina,levantaste la mirada por un instante.Solo eso.Acomodaste la mochila sobre el hombroy seguiste tu camino.No hubo truenos.El tráfico siguió avanzando por la avenida.El mesero dejó la cuenta en la mesa de al lado con el mismo golpe seco de siempre.Pero el aire dentro del café cambió.No sé si se volvió más pesado...o simplemente más vivo.Te fuiste.Tu silueta cruzó el cristal y se perdió entre la gente que corría hacia el metro.Y yo me quedé aquí,sosteniendo una taza que empezaba a enfriarse,preguntándome cómo era posible que el mundo siguiera girando exactamente igual...cuando por dentro,todo acababa de cambiar de lugar.Te vi cruzar la calle sin mirar atrás,con la prisa tranquila de quien no sabe lo que da.Un rayo de la tarde rozó tu hombro al pasar,y algo dentro de mí comenzó a despertar.No dije nada, no me levanté,solo seguí la banqueta por donde te alejaste.Olía a tierra mojada, a café y cristal,y este silencio nuevo...se siente tan natural.Mira cómo cambia el mundo en un segundo,mira cómo el tiempo se vuelve más profundo.Tú no sabes mi nombre,ni yo sé quién eres tú,pero aquella esquina gris...se llenó de luz.Sigues caminando por la avenida principal,sin imaginar que dejaste algo imposible de borrar.Un punto entre la gente,un trazo en el papel,la promesa silenciosade todo lo que puede ser.Tal vez otra tarde,en este mismo lugar,la lluvia nos obligue a volver a entrar.Tú pedirás un té,yo volveré al café,y me dirás "hola"...sin imaginarque yo llevo esperándotedesde aquel atardecer.Mira cómo cambia el mundo en un segundo,mira cómo el tiempo se vuelve más profundo.Tú no sabes mi nombre,ni yo sé quién eres tú,pero aquella esquina gris...se llenó de luz.Te perdiste en la esquina.El camión volvió a pasar.El mesero recogió la taza vacía.Y yo me quedé aquí,entre el aroma del caféy la luz que ya se iba,agradeciendo el pequeño milagro...de una mirada distraída.